¿Coaching desde la consultoría?

8 Febrero 2007

Reflexión sobre lo que “decimos” que “hacemos”, la percepción del potencial cliente, y su repercusión en el mercado del coaching

Hagamos un ejercicio. Colocad en “Google” las palabras “coaching consultoría” (especificad que la búsqueda se realice en vuestro país). El resultado de la búsqueda serán, en su mayoría, empresas consultoras que ofrecen coaching o artículos que los relacionan de alguna manera mezclando sus conceptos.

En gran medida el crecimiento del coaching (el último estudio habla de 1,5 billones de dólares al año) se debe a que profesionales de otras disciplinas, en su mayoría consultores y educadores o formadores de diferentes especialidades, han incorporado en sus ofertas los servicios de coaching profesional.

Ahora bien, ¿Cómo percibe el potencial cliente la relación de la oferta que una Consultora “X” ofrece y sus servicios de “Coaching“?
Ofrecer “coaching” desde una “consultora”, sin especificar la peculiaridad del coaching, tiene ciertas repercusiones que hace que el potencial cliente perciba lo siguiente:

1º. Qué el coaching es un nuevo servicio dentro del marco de la consultoría o asesoría.
2º. Que como tal puede ser “aplicada” para conseguir sus objetivos, tal como se aplica cualquier otro tipo de métodos en dichas empresas.
3º. Que el coaching es una herramienta.
4º. Qué esta nueva “herramienta” requiere sólo unas dos horas al mes, donde “el coach” ayudara a la empresa a conseguir diferentes tipos de objetivos y metas.

Éstas cuatro conclusiones tiene graves consecuencias para el futuro del coaching como tal. Muchos nos hemos preocupado porque nuestros potenciales clientes vienen a nosotros con esas cuatro suposiciones sin darnos cuenta que somo “nosotros” (los coaches) los que conciente o inconscientemente, contribuimos a generarlos en ellos.

Aquellos que nos dedicamos al coaching, y lo entendemos desde su misma esencia, sabemos que éste es DIAMETRALMENTE OPUESTO a la consultoría o asesoría. No sólo es cuestión de comprender que el “coaching” se diferencia de la “consultoría”, sino que es se basa en principios ABSOLUTAMENTE CONTRARIOS (aunque pueden resultar compelmentarios en cuanto a las “necesidades generales” de los seres humanos y/o empresa, la satisfacción de las necesidades de consultoría/asesoría y de coaching son diferentes, y se consiguen con procesos y métodos opuestos en forma y contenido).

Me gustaría que quede bien claro, ofrecer “coaching” desde una “consultora”, es como ofrecer un “posgrado” en una “escuela primaria” (con esto no pretendo desmerecer a la consultoría, sino más bien esclarecer la peculiaridad del coaching). Para el que conoce lo que puede ofrecer una “escuela primaria”, y además comprende su verdadera necesidad al buscar un posgrado, le resultaría más que ridícula semejante oferta. Estamos de acuerdo en que NADIE se APUNTARÍA a un posgrado bajo esas condiciones ¿no?. Pues lo mismo debería suceder con las consultoras que ofrecen “coaching”. Si los potenciales clientes supieran qué es verdaderamente el coaching, jamás lo buscarían en una consultora.

Sé que esta última declaración no será bien aceptada por algunos coaches y clientes. Además, acepto que la realidad demuestra justamente lo contrario (quienes se acercan al coaching, lo hacen con los cuatro prejuicios mencionados, y lo hacen en su mayoría en consultoras o a través de consultores profesionales en ejercicio). Lo que intento decir es que “esta realidad” NO PUEDE SER BUENA PARA EL COACHING. Y la única explicación posible al porqué de esta realidad la encuentro en un: DESCONOCIMIENTO ABSOLUTO DEL COACHING e INMADUREZ DE LA PROFESIÓN (empezando por los coaches que lo ofrecen y termianndo con el cliente que busca la moda del momento en materia de management o desarrollo personal).

Así como a un empresario le resultaría inútil el ofrecimiento de un empleo para transformarse en “asalariado” (esto sería contraproducente a su rentabilidad, además de ridículo), siendo que éste busca administrar mejor sus procesos y sistemas para permitirle facturar millones en su empresa, de la misma manera un cliente que accede al “coaching” no busca alternativas ridículas en función de su “experticia”, sino justamente lo contrario, aprender desde su propia experiencia, y sólo a través de ella misma para conseguir desarrollos que de otra manera serían poco probables conseguir.

Así como a un multimillonario le resultaría inútil que le presten o regalen dinero (otra vez ridículo), siendo que debe saber cómo invertir e incluso gastar su dinero adecuadamente, de la misma manera un cliente que se acerca al “coaching” no busca “recibir” nada de nadie, sino todo lo contrario, “sacar” de sí mismo lo que sólo él posee.

Siguiendo con las dos metáforas anteriores, no hay NADA QUE NADIE PUEDA HACER por ese empresario o millonario para transformarlos en grandes “empresarios” o “millonario”. En primer lugar porque YA LO SON, y en segundo lugar porque NADIE está en sus lugares, ni han vivido sus experiencias, ni tienen sus conocimientos.

Lo diré más claro para que nadie me mal interprete: EL COACHING NO PUEDE HACER NADA POR NADIE EXCEPTO TRBAJAR CON LO QUE EL CLIENTE YA TIENE, Y QUE EL COACH COMO SER HUMANO, POR NATURALEZA, POR PRINCIPIO Y POR LÓGICA, NO TIENE, NO CONOCE Y NO ENTIENDE.

Mis conclusiones al respecto son:

1- El coaching es esencialmente opuesto a la consultoría.
2- Es imposible “técnicamente hablando” hacer coaching DESDE la consultoría.
3- A menos que se comunique claramente, se entienda y se practiquen estas diferencias, el coaching perderá su propia identidad tarde o temprano.

Leo Ravier ®