Concepto elemental, escuelas y tipologías de coaching

PREGUNTAS

1) Hola. Tengo que exponer sobre el tema de Coaching en la materia de desarrollo organizacional. Estoy en equipo y el tema especifico que me toco desarrollar es el concepto de Coaching y los tipos que existen. Si pudieras ayudarme con información sobre estos temas y decirme si es lo mismo el Coaching Ontologico o si existe diferencia.

Gracias,

Magdalena

 

2) ¿Podrías explicar las diferencias entre coaching ejecutivo y coaching empresarial?

Gonzalo Llerena

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RESPUESTA


En este entrega responderé a las preguntas de Magdalena y Gonzalo Llerena, dado que ambas están estrechamente relacionadas.

Básicamente, cuando hablamos de “tipos” de coaching normalmente mezclamos dos conceptos de diferente naturaleza. Algunos entienden por “tipos” lo que yo llamo “escuelas”, mientras que otros lo relacionan con el “público objetivo” o “tipo de cliente”.

En mi libro Arte y Ciencia del Coaching: Su historia, filosofía y esencia, desarrollo una explicación personal sobre las escuelas de coaching relevantes existentes en los cuatro continentes (entre ellas el Coaching Ontológico). En nuestra “adolescente” profesión existen aún una imperante necesidad de sistematizar la información y el conocimiento. Esta carencia hace que aún hoy muchos coaches no consigamos ponernos de acuerdo en aspectos que deberían ser básicos y elementales. Si pretendemos que el coaching se transforme en una disciplina/profesión con aceptación y reconocimiento, tarde o temprano deberemos clarificar estos conceptos.

Por todo ello, lo que sigue a continuación es una síntesis de mi forma particular de entender o sistematizar los conceptos claves para comprender la evolución del coaching como disciplina y su contexto actual.


1. Síntesis de las escuelas y tipos de coaching

Existen tres ESCUELAS o líneas de coaching que yo he descrito de la siguiente manera:

1. Coaching Práctico (originado y desarrollado predominantemente por la cultura anglosajona)
Algunos exponentes: Thomas Leonard, Marshall Goldsmith, Harvard, etc.

2. Coaching filosófico (originado predominantemente por la cultura sudamericana, y que se ha denominado “Coaching ontológico”)
Algunos exponentes: Rafael Echeverría y Julio Olalla basados en los estudios de Humberto Maturana y Francisco Varela.

3. Coaching humanista (originado y desarrollado predominantemente por la cultura europea)
Algunos exponentes: Thimoty Gallwey, John Whitmore.

NOTA IMPORTANTE: Los nombres “práctico”, “filosófico” y “humanista”, sólo pretenden, a través de un concepto reduccionistas, facilitar la comprensión de sus diferentes “naturalezas”. Bajo dicha categorización no estamos diciendo que el coaching anglosajón no sea “humano”, o que el coaching ontológico no sea práctico, sino simplemente destacando su fortaleza metodológica que esta basada en una “visión de mundo” y que se traduce en una particular forma de “hacer coaching”, tal como explicaremos más adelante.

Por otra parte, existen básicamente cuatro TIPOS de coaching:

1. Coaching Personal (orientado a individuos)

2. Coaching Ejecutivo (orientado a individuos de mandos medios y altos en las organizaciones)

3. Coaching Grupal (orientado a más de un individuo. Dentro de esta tipología podríamos incluir a las parejas)

4. Coaching Organizacional (orientado a sistemas más complejos de relaciones interpersonales)

NOTA IMPORTANTE: Nuevamente esta categorización no es exhaustiva sino más bien reduccionista, con el único fin de facilitar la comprensión de las peculiaridades de las diferentes complejidades del procesos. No solo dichas categorías suelen estar entrelazadas (por ejemplo, difícilmente se pueda realizar un proceso de coaching organizacional sin coaching ejecutivo y/o grupal), sino que además cada una de ellas están evolucionando a la par que la especialización de los coaches se incrementa. Así, es posible escuchar hablar de “coaching de pareja”, “coaching para altos mandos”, o “coaching para autónomos o emprendedores” sin que esto nos suponga graves inconvenientes para entender de qué tipo de proceso estamos hablando. Cualquier “tipo” de coaching que pudiera surgir será más fácilmente comprendido si tenemos presentes estas cuatro categorías, donde los procesos se van haciendo cada vez más complejos.

A continuación realizo una pequeña explicación del porqué de dichas escuelas y tipos de coaching.


2. Los componentes elementales

Primero debemos comprender cuáles son los componentes comunes en cualquiera de las escuelas o líneas de coaching. Es decir, los elementos propios de la profesión del coaching independientemente del “estilo” del coach.

El Coaching es básicamente un proceso (fundamentado en el diálogo de dos “socios momentáneos”, su reflexión, y su proyección en acciones concretas). Este proceso debe tener por defecto, como mínimo dos personas (coach y coachee o cliente), un objetivo o fin a alcanzar, una determinación de “medios” (ya sean fines intermedios o recursos tangibles e intangibles) y un plan de acción concreto (como compromiso personal de ejecución por parte del cliente, y seguimiento por parte del coach). Todo ello en base a la subjetividad del cliente en cuanto a su contenido, y en base a la objetividad del coach en base al propio proceso.

No cabe ahora explicar detalladamente cada uno de los componentes y su implicancias, sino simplemente decir que todos los coaches estamos más o menos de acuerdo con estos componentes básicos y elementales del coaching.


3. El surgimiento de las diferentes escuelas de coaching

La pregunta es, ¿si estamos de acuerdo con todos los componentes mencionados, porqué existen o surgen escuelas y líneas de coaching? La respuesta la encuentro en dos aspectos que dichos componentes por naturaleza no pueden determinar o bien resultan lo suficientemente complejos para ser definitivamente determinados por nuestra adolescente profesión. Me refiero a 1) la “ideología” y a 2) la “metodología”.

3.1. La ideología o marco teórico

La ideología se basa en el marco teórico que alimenta la propia finalidad del proceso. En otras palabras, vendría a ser la razón o explicación del marco teórico que sostiene el proceso en sí mismo.

Aquí es donde aparecen las “escuelas” de coaching. Contrariamente a lo que algunos coaches creen, no somos nosotros (los “críticos”) los que creamos división en el coaching cuando hablamos de “escuelas”, sino que son los propios coaches cuando fundamentan sus procesos bajo un marco teórico diferente quienes crean dicha “división”.

Así, bajo un análisis histórico podemos comprender fácilmente que el “coaching ontológico” tiene como marco teórico la propia ontología del lenguaje y su filosofía subyacente. Cabe destacar que esta “escuela” tiene un marco teórico muy fuerte, basado en una tradición de estudios relativamente actuales que describen al conjunto de relaciones emocionales, corporales y lingüísticas del ser humano como fundamentales para el aprendizaje. Es curioso como en argentina, por ejemplo, cuando uno dice “coaching”, la gente piensa en “coaching ontológico”.

Por otro lado, el “coaching anglosajón” tiene un marco teórico basado en la utilidad, propio de su cultura y evolución. No tenemos más que leer “Coaching & Mentoring” de Harvard Business Essentials, publicado por DESUTO, o “Coaching for leadership” de Marshal Goldsmith para comprender la gran diferencia del marco teórico utilizado. Esta escuela no es “menos filosófica” que la del Coaching Ontológico, sino que su filosofía es predominantemente práctica. Rechazar este tipo de coaching por ser “Light” o “sin fundamento” es absolutamente arbitrario. Una discusión académica apropiada nos llevará, al menos, a reconocer que esta filosofía o modo de ver el coaching es tan válida como la primera.

Por último tenemos el marco teórico “europeo” que sostiene sus procesos de coaching influenciado predominantemente por la fenomenología y la psicología humanista.

Es en base al estudio de los diferentes marcos teóricos o ideologías que sostienen el proceso de coaching, como podemos llegar a comprender que en base a unos mismos elementos comunes (componentes básicos del proceso antes mencionados) sus miradas sean tan distintas.

3.2. La metodología

Ahora estamos en condiciones de comprender un aspecto de vital importancia en nuestra profesión. Una vez comprendidos los marcos teóricos que sostienen el “mismo” proceso de coaching debemos llevar nuestro análisis un paso más, adentrándonos en la metodología.

Resulta lógico deducir que en base a un marco teórico determinado en un mismo proceso devendrá una metodología particular.

Por ello, el coaching ontológico basa su metodología del propio proceso de coaching en el trabajo de las relaciones entre el lenguaje, el cuerpo y las emociones que hacen a la esencia del ser humano para el aprendizaje. El coaching anglosajón basa su metodología en la efectividad y utilidad bajo un punto de vista que podría definirse como “praxeológico”, y el coaching europeo basa su metodología en el respeto pleno de la libertad y la conciencia particular de sus clientes.


4. Una consideración

Antes de pasar a explicar los diferentes “tipo de coaching” (segunda pregunta de esta entrega) me gustaría cerrar el tema de las escuelas con la siguiente reflexión.

Hasta aquí he pretendido mostrar las claras diferencias de fondo que existen entre las diferentes escuelas de coaching pero centrándome en sus fortalezas. También existen debilidades o carencias en cada una de ellas (que podría ser motivo para una próxima entrega). Por ello, teniendo en cuenta que nuestra profesión es aún adolescente, entiendo que estamos en condiciones de evolucionar y llevar a la profesión del coaching a una integración de los elementos que contribuyan a mejorar el propio proceso.

Sin embargo, aún queda mucho recorrido por hacer, dado que existen varios inconvenientes que superar:

1. La conciencia de integración de los coaches: ¿Hasta qué punto somos, nosotros los coaches, concientes de estas diferencias, tanto en sus fortalezas como en sus debilidades?

2. La utilidad y posibilidad de la integración: ¿Realmente es posible una integración, o debemos resignar tal intención y aceptar que existen diferencias? ¿Qué consecuencias podrían tener tanto la integración como la división?

3. El desconocimiento de los potenciales consumidores y consumidores actuales: ¿Hasta qué punto los clientes son conocedores del proceso en el que se involucran cuando contratan un coach (teniendo en cuenta los diferentes marcos teóricos y metodológicos, a pesar de sus mismos elementos comunes)?

Aún hay muchas preguntas que contestar y mucho trabajo de investigación que hacer para el desarrollo eficiente de la profesión.


5. Los tipos de coaching y sus diferencias

Entendiendo que en cualquier caso se aplicará un marco teórico y metodológico correspondiente con la formación y experiencia del coach (tal como hemos comentado hasta aquí), la “tipología del coaching” queda suscripta al nivel de complejidad del proceso propio de coaching.

Por ello, he definido sólo 4 tipos de coaching conocidos como: Coaching Personal (orientado a individuos), Coaching Ejecutivo (orientado a individuos de mandos medios y altos en las organizaciones), Coaching Grupal (orientado a más de un individuo. Dentro de esta tipología podríamos incluir a las parejas) y Coaching Organizacional (orientado a sistemas más complejos de relaciones interpersonales).

Esquematizo a continuación los diferentes niveles de complejidad de manera muy sintética y orientativa. Es necesario recordar que dentro de cualquiera de estas categorías, se pueden incorporar o incrementar subcategorías (que serían especializaciones dentro de un mismo nivel de complejidad).

tipologia de coaching

Con esta entrega he pretendido presentar los fundamentos básicos del surgimiento de escuelas de coaching, y cómo cada una de ellas trabajan con su marco teórico y metodológico los diferentes tipos de coaching en función del nivel de complejidad del propio proceso elemental.

Leo Ravier ®