Respuesta a una crítica sobre la historia del coaching

Hace unos días me topé con una crítica a mi artículo sobre la historia del coaching, que publiqué en el primer número de Coaching Magazine. Este artículo pretende responder a dicha crítica.

Primero quisiera agradecer al autor del artículo (Abiel Guerra), autor del blog Shift Happens donde publicara dicha crítica. Creo, sinceramente, que el intercambio de opiniones es en gran manera útil para el aprendizaje, el crecimiento y el avance en cualquier materia. Además me parece, el citado blog, serio y de utilidad.

Es justamente por ello que me resulta extraño que el autor indique en dicha crítica, basado en el libroThe Cult of the Amateur: How Today’s Internet is Killing Our Culture“, de Andrew Keen, que:

las hordas de blogers inundan Internet con publicaciones e información que mas que otra cosa aluden y refuerzan los propios puntos de vista de sus autores, sin abrir posibilidades o ampliar el horizonte de sus lectores, saturando la red con insensatez-generada-por-el-usuario

Es extraño porque es justamente Internet la que ha multiplicado la posibilidad de diálogo e intercambio (sirva, sin ir más lejos, mi artículo original sobre la historia del coaching, la crítica del autor y mi actual respuesta en este artículo)

También me extraña que, además de dicha apreciación genérica sobre Internet (por cierto, difícilmente demostrable), el autor diga que:

Lo que si es un hecho es que en algunos casos específicos podemos identificar casos de `generación de ignorancia´ a través de la red, en lugar de generación de conocimiento valido y útil.

Me extrañeza, en este caso, radica en la falta de equilibrio a la hora de valorar mi artículo¿Cuál es la historia del Coaching?” (que en realidad es la primera parte de una serie de tres artículos titulado “Pasado, presente y futuro del Coaching”, y que en su prirmer entrega su publicó en Coaching Magazine con el subtitulo: “Una perspectiva personal sobre los orígenes del Coaching“), en su propia unidad y sentido, dado que mientras que yo hablo de la historia del coaching como disciplina dentro de un contexto global y bajo una perspectiva personal (producto de mi investigación y estudio en la materia), el autor se centra en la historia del coaching ontológico. Quizá, incluso, pudieran entenderse ambas tesis (la del autor y la mía), como complementarias, pero nunca contradictorias o necesariamente erradas. El porqué de mi declaración la explico a continuación.

En primer lugar no soy yo quien dice que Werner Erhard sea fundador del coaching (sí creo que ha sido una pésima influencia dentro del gran espectro de lo que hoy se conoce como coaching, pero esta valoración y su fundamentación ni fue expresada en mi artículo, ni era el objetivo del mismo), sino que tal como explico en mi artículo, recibí dicha información por parte de terceros…:

Sin ir más lejos, hace unas semanas atrás, recibí la información de que uno de los fundadores y antecedentes del Coaching Ontológico se encontraba en las enseñanzas y métodos de Werner Erhard

… y me valgo de dicha declaración para centrarme, en términos más amplios, en la historia del coaching como disciplina, fuera de las influencias concretas de escuelas específicas, como la ontológica. Es decir, mi interés es precisamente criticar dicha afirmación, pero no respecto del coaching ontológico sino respecto del coaching como fenómeno humano (aspecto, éste, acorde con mi visión personal sobre la historia del coaching).

En segundo lugar, mi valoración sobre dicha afirmación es que, (1) Efectivamente he visto en las teorías de Werner Erhard ciertas “similitudes” con la metodología del coaching (donde ya no hablo exclusivamente del “coaching ontológico”, dado que no considero a este como el único tipo de coaching). Lo expreso también en el artículo:

Curiosamente en dicho libro, publicado en 1978, ya aparecen algunos de los fundamentos o principios propios de la metodología del coaching

…y (2) este hecho, aunque interesante, NO ES SUFICIENTE PARA CONSIDERARLO PADRE O FUNDADOR DEL COACHING… y también lo expreso en mi artículo:

La pregunta obligada que debemos hacernos, frente a esta realidad, es: Si reconocemos un axioma o principio del coaching en una metodología desarrollada en el pasado ¿significa esto, que la misma es fundadora de la profesión? Lo cierto es que con un criterio semejante ocurre, curiosamente, un efecto paradójico: en prácticamente todos y cada uno de los pensadores, filósofos y formadores de la historia del pensamiento, se encuentran elementos propios de la naturaleza del coaching. Por tanto, siguiendo con este razonamiento, como todo es coaching, termina siendo nada.

Mi artículo, por tanto, pretende, y esta es mi tesis central, llegar a la comprensión del coaching como…:

el producto de una conjunción de conocimientos adquiridos a lo largo de la historia del pensamiento, en relación estrecha con el desarrollo del potencial de los seres humanos” (también extraído de mi artículo)

Mi tesis, en definitiva, viene a decir que ni Werner Erhard, ni Fernando Flores, Ni Maturana, ni John Whitmore, ni Anthony Robbins, ni Echeverría, ni Olalla, ni Thomas Leonard, ni Sócrates, ni la mayéutica, ni la ontología del lenguaje, ni nada de todos estos PUNTOS DE VISTA PARTICULARES O TEORÍAS, pueden considerarse PADRES DEFINITIVOS DEL COACHING. Pero a la vez, en cada uno de ellos pueden percibirse axiomas, principios, modelos, “similitudes” o acercamientos teóricos propios del coaching como tal.

Por tanto, mi visión del coaching, como disciplina catalizadora del potencial del los seres humanos es, entiende al mismo como el resultado de interrelaciones espontáneas y evolutivas que a lo largo del pensamiento humano han ido desarrollando lo que hoy empezamos a conocer como coaching, y que sigue en permanente evolución o cambio. Y no como un producto deliberado de un solo ser humano o grupo de seres humanos específicos.

Por lo demás, agradezco la corrección que Abiel Guerra hace a mi artículo, dado que gracias al mismo he conocido una posición más de las tantas que hay en el mercado, a saber, que Flores influyó en Werner Erhard y no al revés. Pero, al margen de la veracidad de dicha posición, ésta no cambia en nada mi tesis central, y finalidad de mi artículo.

Antes de terminar, una última puntualización. Otro punto de vista diferente al de Abiel Guerra, respeto de la influencia unidireccional de Fernando Flores en Werner Erhard, está representado en el siguiente mapa de raíces del coaching, elaborado por Andrea J. Lee, donde puede verse, según la autora, la reciprocidad de sus influencias (entre Werner Erhard y Fernando Flores): PULSA AQUÍ PARA VERLO.

Demos “gracias” a Internet por la posibilidad que nos ofrece de crecer en libertad y “matar la ignorancia” colaborando mutuamente, porque la ignorancia no es un problema de información sino de interpretación. Y gracias también por la diversidad de opiniones, criterios y visiones del mundo.

Leo Ravier ®